miércoles, octubre 08, 2008


Una botella térmica contra el calentamiento global

Me parecen muy preocupantes las cifras divulgadas esta semana por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza: "El 38% de las especies animales del planeta se encuentran amenazadas". Es decir: "Un pájaro de cada ocho, un mamífero de cada cuatro y un anfibio de cada tres están amenazados".

Es hora de tomar medidas concretas e inaplazables. Por ejemplo: en vacaciones visité una isla francesa en cuyos comercios no se entregan bolsas plásticas. Los clientes deben llevar sus propias mochilas al mercado. Como consecuencia de ello, las playas y las zonas naturales no están infestadas de bolsas, como ocurre en la Guajira colombiana donde montones de bolsas voladoras viajan en el viento del desierto, cual bolas de heno, y terminan enredadas en las púas de los cactus y en las ramas de los arbustos.

El simple gesto de renunciar a las bolsas plásticas cambia diametralmente el paisaje de una comunidad. Y no solo eso: contribuye a frenar el calentamiento global si se tiene en cuenta que el plástico proviene del petróleo. La medida a tomar es, pues, rechazar las bolsas plásticas de los supermercados o, en su defecto, reutilizarlas tantas veces como sea posible. Si se tiene la costumbre de reciclar, apenas se necesitará una bolsa para los desechos biodegradables. Las latas, botellas y envases plásticos pueden arrojarse sin bolsa en el contenedor de reciclaje. (Ver: un ecologista norteamericano lleva nueve meses sin sacar la basura).

Para reducir mi consumo de plástico, compré una botella térmica en acero inoxidable -la tapa sirve de taza-. Desde entonces, llevo conmigo té frío o caliente, dependiendo de la estación, y no he vuelto a comprar agua, té o café en envases desechables. Haciendo cálculos, no sólo he recuperado la inversión sino que ahora estoy economizando el dinero que antes gastaba en bebidas en la calle. (Además de contaminar el medio ambiente, las botellas plásticas son un riesgo para la salud: científicos han descubierto que los químicos del plástico pasan al agua).

Otra medida a tomar es no comer más atún. Renunciar, por ejemplo, al atún enlatado no supone un gran sacrificio y con ello se evita la sobreexplotación de esa especie amenazada. (Esta semana se conoció que Colombia echó a perder un acuerdo internacional para reducir la pesca del atún del pacífico. El Ministro del Medio Ambiente de Colombia es un incompetente).

Naciones Unidas recomendó hace poco reducir el consumo de carne para combatir el cambio climático (ver vídeo). Responsable de la contaminación del agua y de la deforestación, la producción de carne genera, además, el "18% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero".

Si se tiene en cuenta que el tráfico automotor genera un 13% de gases con efecto invernadero y la producción de carne otro 18%, se deduce que la humanidad debería dejar de comer carne y de conducir carros con motor de gasolina. ¿Que cómo me imagino las ciudades del futuro? Pobladas por vegetarianos paseándose en bicicleta.

No tenga hijos: ya existimos demasiados animales de esta especie. ¡Más de seis mil millones! Planifique: eso le evitará trabajar como una mula, podrá holgazanear y llevar a cabo sus proyectos personales. Tenga en cuenta que el embarazo torna a las mujeres feas y a los hombres obesos. Si sus instintos maternales lo dominan, mejor adopte un perrito o un niño.


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