domingo, septiembre 04, 2005

¡Dejen descansar a los bomberos!


Entre la noche de ayer y esta madrugada un incendio cobró la vida de quince personas, dejando otras diez con lesiones de gravedad, en una torre residencial de 18 pisos en L'Hay-les-Roses, a las afueras de París. El edificio de 110 apartamentos se encuentra registrado en la categoría HLM (Habitation à Loyer Modéré), que comprende las viviendas financiadas por el Estado para personas con bajo nivel de ingresos.

Los testigos aseguran que unos jovenes prendieron fuego a los buzones en el hall del inmueble. Y, en el curso del día, tres jovenes que habían sido interrogadas fueron arrestadas por la policía.

Señala Le Figaro que «la pista criminal» también «ha sido privilegiada» en el caso del incendio del 26 agosto. No obstante, el portavoz de los bomberos, el capitán Michel Cros asegura en las páginas de Le Monde que el incendio de L'Hay -les-Roses «no tiene nada que ver» con los recientes siniestros ocurridos en París. A pesar de ello, es posible constatar ciertas coincidencias: en esta oportunidad, lo mismo que en los incendios del 26 y el 29 de agosto, el fuego, originado en la planta baja y propagado a traves de las escaleras, afectó a personas de escasos recursos, muchas de ellas de raza negra.

Informa la agencia Reuteurs que «los 110 apartamentos de la edificación no sufrieron ningún daño ». Las victimas murieron por intoxicación. «Hay una especie de sicosis», explicaba Alain Antonini, suboficial de los bomberos de Paris: para tratar de escapar «los residentes abrieron las puertas de sus apartamentos y dejaron entrar el humo. En el caso de un incendio en un edificio de concreto la recomendación es permanecer encerrado. No intentar salir a las escaleras donde se encuentran las llamas y el humo».

Lo mismo decía el alcalde de L'Hay-les-Roses : «La paradoja de esta situación es que los apartamentos no fueron afectados. Las personas que permanecieron en sus hogares no sufrieron ningun perjuicio. Por el contrario aquellos que se precipitaron a salir se encontraron con temperaturas de 300° C, con el humo, y con la asfixia».

Temerosos de los presuntos incendiarios, los habitantes de los squats han adquirido extintores y se han organizado para montar guardia a la entrada de los edificios. Sin embargo, el viernes, luego de que el Ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ordenara el cierre de los squats, la policia procedió a la expulsión de 80 personas de origen africano que ocupaban dos edificios abandonados en la ciudad de París. Al día siguiente entre 5 mil y 10 mil personas marcharon en solidaridad con los afectados. Citaba Le Monde del sábado estas palabras de N'Denin Coulibaly (expulsado del squat de la calle de la Fraternidad) : «Yo estoy muy indignado con Sarkozy. A pesar de que trabajo y tengo papeles, anoche tuve que dormir en un parque. Nosotros fuimos expulsados justo el día del inicio del año escolar y mi hijo tiene derecho a asistir a la escuela como todo el mundo».

Esperamos que en vez de agravar la situación de las personas de bajos recursos, el gobierno se decida a incrementar la construcción de vivienda social y a liberar los miles de apartamentos vacíos que hay en la ciudad de París. Sobre todo si se tiene en cuenta que, según las últimas pistas, los incendios no serían producto de la negligencia de los residentes, sino de manos criminales.


Interesante documento multimedia de Le monde:
4, rue de la Fraternité, expulsés un jour de rentrée


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