jueves, septiembre 01, 2005


Que se passe-t-il?

Me había propuesto no volver a escribir hasta el domingo, pero esta tarde cuando caminaba de afán por los pasillos del metro me encontré con un punto de distribución del pasquín gratuito "20 minutes". Por lo general lo ignoro (como se merece), pero esta tarde, no se por qué, estiré la mano y lo cogí. Y al abrirlo me encontré con este titular: «Incendio en el corazón de París». Y que conste que no se trata del incendio del 15 de abril, ni del de la madrugada del viernes 26 de agosto, ni de aquel del pasado lunes 29 de agosto. Sino de uno nuevo ocurrido ayer, miércoles 31 de agosto, en el número 78 de la calle Rivoli. Títula Le monde la noticia de la siguiente manera : «Viva inquietud a París después de un nuevo incendio que no provocó víctimas». Radio Francia Internacional anuncia por su parte : «Violento incendio en el depósito de un almacén de juguetes, cerca a la alcaldía de París».

El tercer siniestro en menos de una semana! Los periódicos serios se han abstenido de hacer conjeturas, y El planeta en Pantaloneta, que tiene sus aspiraciones, tratará de seguir la misma línea. No nos interesa convertirnos en promotores del miedo, ni alimentar el morbo de los lectores, pero no nos cabe ninguna duda de que para los habitantes de París, la humareda negra que se levantó anoche tenía la forma de un gigantesco interrogante. Esperamos con ansiedad un pronunciamiento oficial al respecto. Los tendremos al tanto de las novedades. Buenas noches!

Nota: Informamos a los lectores que esta vez la foto no es nuestra. La tomamos prestada de la sección de noticias de www.wanadoo.fr


martes, agosto 30, 2005













Continúa el drama de los africanos en París


Está tarde, al regresar de la biblioteca, encontré pegada en la puerta de mi habitación una lista de teléfonos para casos de emergencia. La lista estaba encabezada por el número de los bomberos que es el 18 y con unas breves indicaciones en francés y en inglés. La razón: anoche, lunes 29 de abril, se incendió otro edificio en París con un saldo de siete muertos y tres heridos graves.

Ubicado en el número 8 de la rue du Roi doré, en el prestigioso barrio del « Marais », el inmueble de cinco pisos estaba habitado por una docena de familias provenientes de Costa de Marfil. La mayoria eran inmigrantes sin papeles que ocupaban la edificación, abandonada desde 1990. Hace seis meses, sin embargo, el edificio había sido adquirido por la SIEMP (Société Immobilière d'Economie Mixte de la Ville de Paris) y se preveían trabajos de restauración que no se habían podido llevar a cabo, en ausencia de una vivenda provisional para los residentes. En el lugar no había servicio de agua y la electricidad provenía de una conexión pirata.

Se trata del segundo incendio en menos de una semana y del tercero en los últimos cinco meses. Llama la atención la similitud de las catastrofes, lo mismo que la conincidencia en la condición social y en el origen racial de las víctimas. Sin olvidar que la mayoría de los afectados eran musulmanes. Es por ello que las autoridades han señalado que, si bien no se ha encontrado ningún rasgo de hidrocarburos o explosivos, y a pesar del evidente mal estado de las edificaciones, todavía no se descarta la hipótesis de un incendio criminal.


Recogía el siguiente testimonio el diario Libération del día de hoy: « Abdoulaye, cuyo primo
perdió a su mujer y sus dos hijos, dijo haber visto «esta tarde que las familias afectadas iban a ser instaladas en un nuevo lugar». El no comprende: «hace seis años que estas familias viven en condiciones atroces y justo ahora, cuando hay muertos, en treinta minutos los poderes publicos les encuentran un lugar donde vivir». Por su parte el representante del Comité Action Logement propuso liberar las más de 10 mil viviendas vacías que hay en París.

Informes multimedia de Le Monde:
1. L'incendie de la rue du Roi-Doré
2. L'immeuble de la rue du Roi-Doré, en 2004
3. Incendie dans un immeuble vétuste de la rue du Roi-Doré


domingo, agosto 28, 2005




















Monumentos

El viernes cuando me bajé del metro en la estación "Quai de la gare" para ir a la Biblioteca Nacional, me encontré con un cordón policiaco y con una inusual concentración de personas. Una señora caucásica depositaba una flor junto a la barrera de la policía y le decía a un grupo de mujeres africanas, vestidas con túnica y tocado de colores, que las acompañaba en su dolor. La gente había pegado mensajes de protesta y de despedida. En la acera de en frente yacían amontonados muebles y objetos que los habitantes del edificio de la esquina del bulevar Vincent Auriol y de la calle Edmond-Flamand habían arrojado por la ventana. Según testigos al menos uno de los residentes se habría defenestrado.

En la madrugada del viernes un incendio originado en la planta baja había consumido las escaleras de madera de la antigua edificación, dejando atrapadas entre el humo y las llamas a unos 130 inmigrante de Costa de Marfil, Senegal, Malí y Gambia. Entre las víctimas se cuentan cuarenta y siete personas: 30 heridos y 17 muertos, de los cuales catorce niños y una mujer embarazada.

Las autoridades precisaron que los damnificados tenían sus permisos de residencia en regla. No obstante su situación era bastante dificil : Los adultos trabajaban en empresas de limpieza y en el servicio de recolección de basuras de la ciudad de París. En 1991, varios de ellos habían acampado durante algunos meses en los terrenos donde se construía la Biblioteca Nacional, y, posteriormente, habían sido instalados en el edificio por una organización humanitaria. Según algunos sobrevivientes, el inmueble estaba infestado por ratones y cucarachas, había problemas de goteras y riesgo de derrumbamiento. Razón por la cual se habían previsto trabajos de restauración, que no se habían podido llevar a cabo ante la falta de un lugar donde reacomodar a los residentes.

En París se profesa un gran respeto por el patrimonio arquitectónico. Los edificios antiguos, que son la mayoría, son objeto de constantes controles. Les inyectan cemento en las bases y se revisa que las cavas y los tuneles no vayan a producir hundimientos. La ciudad es como un gran museo de siete pisos. Yo, por ejemplo, vivo en una residencia estudiantil construida en los años treinta bajo la influencia del movimiento De Stijl, por el arquitecto holandés Willem Marinus Dudok. Pero este gran monumento que es París no alcanza a cubrir las necesidades de vivienda de toda la poblacion. La dificultad para encontrar alojamiento se ha traducido en términos económicos en un aumento exagerado del precio de los arriendos. Los perjudicados por este fenómeno son, claro está, las personas de bajos recursos, principalmente los inmigrantes de los países del tercer mundo. Así por ejemplo, es común que los extranjeros pobres vivan hacinados en una misma habitación o que muchos estudiantes tengan que vivir en diminutos cuartos sin duchas que son un verdadero infierno durante el verano. Recordemos que hace cuatro meses un incendio en un hotel le había costado la vida a 24 personas, la mayor parte africanos que se beneficiaban del programa de vivienda social. Los detractores del gobierno aseguran que la ausencia de una política efectiva contra la precariedad obedece a la voluntad de no estimular la inmigración ilegal. Lo cierto es que el flujo de inmigrantes no se va a detener mientras Africa continue en la miseria. Queda como advertencia de la triste condición de la raza negra, como monumento a la desigualdad y a la pobreza, la fachada tiznada del edificio cercano a la Biblioteca Nacional.

Recomiendo consultar el documento multimedia elaborado por Le Monde (26/08/05):
"Après l'incendie de l'immeuble parisien, la douleur et la colère des proches"


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