domingo, julio 31, 2005
Conversación con Mheo sobre la función de la prensa en Colombia
-Yo, Mheo, mientras leo el periódico, me quedo pensando un rato y así es cómo se me van ocurriendo las ideas.
-Ah, yo hago casi lo mismo!
-Cómo así?
-Sí, eso lo aprendí de una señora que vive al lado de mi casa. Ella está suscrita a la prensa, pero nunca lee una sola noticia.
-La señora es ciega ?
-No, ve perfectamente y hasta se la pasa leyendo los clásicos rusos. Lo que pasa es que se suscribió para recibir todos los días el papel periódico que pone debajo de la jaula de sus pájaros. Y por la manera como quedan las hojas al final del día, yo también he decidido leer el periódico en el baño.
-También se ha comprobado que el periódico es buenísimo para limpiar los espejos de los baños, los vidrios de las ventanas, para encender las chimeneas y para limpiar el medidor del aceite de los carros.
-Sirve para casi todo. Fíjese que antes cuando la gente barría en vez de recoger el mugre con un recogedor plástico, como hacemos ahora, mojaban un extremo de una hoja del periódico. El borde mojado se adhería al piso, empujaban el mugre sobre la hoja, la doblaban, y después la botaban a la caneca o le prendían candela.
-En tiempos de nuestros abuelos, el señor leía la prensa y después a la señora le servía para hacer oficio. Por eso la prensa del domingo, como ese día no se barre ni se trapea, siempre ha sido más interesante que la del lunes. Luego, con la invención de los recogedores de plástico, de las esponjas sintéticas y de los limpiadores de vidrios, la prensa empezó a incluir una sección de recetas y de truquitos de belleza, por miedo a perder el público femenino,
-Afortunadamente las cosas han cambiado y hoy en día las señoras se sientan a leer en el periódico las columnas que escriben otras señoras mucho más inteligentes que sus maridos.
- Acláreme por favor una cosa, cuando usted dice que son «más inteligentes que sus maridos», se refiere a los maridos de las columnistas o a los de las lectoras.
-Mire, yo no me puedo comprometer de esa manera. Discúlpeme, pero no soy yo sino ellas las que tienen que responder a esa pregunta.
-Dejémoslo en que el periódico es como la mermelada. Después de que uno se la come puede hacer un montón de cosas con el frasco.
- Sabe, yo creo que ese ha sido un incentivo para los lectores y las lectoras. Si el periódico no dice nada que valga la pena, al menos la gente ya tiene con que forrar el piso de la casa si decide pintar las paredes.
Gracias Mheo!




