domingo, junio 26, 2005
Acampé durante muchos años en el parque Tayrona con mis padres. Le debo al Tayrona mi afición por la naturaleza, por los bikinis y por la arqueología. Dejamos de ir, con mucho dolor, cuando los paramilitares tomaron posesión de la región. Mi hermana decidió regresar a mediados de 2003 y mientras ella acampaba mataron a dos turistas. Qué miedo! Desde entonces todo lo que me queda del parque son fotos y un montón de recuerdos. Escribo este artículo preocupado por la suerte del Tayrona y como un homenaje a los amantes de la naturaleza asesinados en los últimos años.
Palabras, palabras, palabras
La creación en 2002 del ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial supuso un cambio en la orientación de las políticas ambientales. Del enfoque "conservacionista" se pasó a la idea del "desarrollo sostenible", que ha servido tanto para fundamentar la fusión de las carteras de Medio Ambiente y Desarrollo, como para justificar la concesión de la explotación de los recursos naturales a las empresas privadas.
Consagrado en la Cumbre de Johannesburgo en 2002, el concepto de "desarrollo sostenible" alude a un modo de desarrollo que busca conciliar el progreso económico y social con la conservación del medio ambiente. Los límites del "desarrollo sostenible" están marcados por el "principio de precaución", otro de los puntos claves de la cumbre de Johannesburgo, en el cual se establece que "la falta de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas que impidan la degradación del medio ambiente".
En Colombia, la no aplicación del principio de precaución, por ejemplo en lo referente a las fumigaciones con glifosato, ha generado un abuso del concepto de "desarrollo sostenible", que conlleva el riesgo de privilegiar los intereses económicos, en detrimento de los objetivos científicos, sociales y ambientales. Ello puede verse si se contemplan ciertos puntos sensibles como la entrega de los parques naturales a las empresas del turismo, el proyecto de una Ley Forestal centrada en la explotación maderera y la tendencia a considerar la naturaleza no como patrimonio sino como mercancía, con miras a la signatura del Tratado de Libre Comercio.
Paralelo a este cambio de paradigma en las políticas ambientales, ha tenido lugar una estigmatización de los conservacionistas que se remonta a la famosa afirmación del ex-ministro Fernando Londoño Hoyos: "los ecologistas son los comunistas de hoy". Más recientemente, con motivo de la polémica sobre la fumigación de los parques naturales, el vicepresidente Francisco Santos le dijo al periodista Andrés Hurtado que entendía y valoraba "el interés de colombianos como usted, seriamente comprometidos en la protección y defensa de nuestros recursos", pero que, a la vez, "asumir que el Gobierno es el causante de los daños o contribuir a que la gente tenga esa misma percepción resulta irremediablemente una acción publicitaria que beneficia a las organizaciones del narcotráfico".
El asesinato en 2004 de Marta Lucía Hernández Turriago, directora del parque nacional natural Tayrona, demuestra que en la realidad ocurre todo lo contrario. La responsabilidad de su muerte fue adjudicada a Hernán Giraldo, jefe paramilitar del "bloque Tayrona", con quien Marta Lucía había tenido serias diferencias a raíz del asesinato de dos jóvenes turistas, del embarque de droga en las playas de la reserva y, finalmente, a propósito de su negativa a desviar los ingresos del parque a las arcas de los paramilitares.
Ahora, que el gobierno acaba de adjudicar buena parte del parque, por los próximos 10 años, a la firma Unión Temporal Concesión Tayrona (integrada por Aviatur, la Cámara de Comercio de Santa Marta y Alnuva), quedan por responder algunas preguntas: ¿si la desmovilización del jefe paramilitar del "bloque Tayrona" junto con 400 de sus hombres, anunciada el 19 de junio de este año, tiene alguna relación con la firma de la concesión que tuvo lugar el pasado 23 de junio? Y si, ahora, que se ha anunciado la desmovilización, las condiciones de seguridad para el buen funcionamiento del parque pueden ser garantizadas, ¿qué necesidad hay de entregar la administración a la empresa privada? Cabe, además, preguntar ¿si se ha realizado algún estudio sobre el impacto ambiental de las instalaciones que se piensan construir, entre ellas "un auditorio con capacidad para 200 personas"?
El pasado 27 de mayo varios desconocidos ingresaron en una vivienda localizada en el barrio los Alpes de Cartagena y asesinaron a balazos a Mauricia Lafont Espriella, de 56 años, y a su hijo, Carlos Enrique Gómez Lafont, de 17 años. Afirma El Heraldo del 30 de mayo que "aunque las investigaciones aún no han aclarado lo móviles del doble crimen, en toda la ciudad se especula que el caso que llevaba Lafont a 94 nativos (un litigio por 1.427 hectáreas, en Isla Barú), tendría bastante relación con el asesinato". Pocos días antes de su muerte, Mauricia Lafont había descubierto que la persona que supuestamente había vendido los terrenos de la isla a Corbarú (una empresa de las importantes familias Echavarría y Obregón) en realidad había sido suplantada. Es decir, que los terrenos sobre los cuales la familia Obregón, Santo Domingo, Valores Bavaria, el Sindicato Antioqueño, la familia Echavarría (grupo Corona) y el empresario Eduardo Luis de la Vega, planean construir un emporio turístico, en realidad nunca fueron vendidos y por lo tanto pertenecen a los nativos. En el mega-proyecto, que cuenta con el apoyo de la presidencia de la República, se busca "involucrar a la comunidad isleña para capacitarla, a través del Sena, en las artes de la construcción y en todas las actividades del complejo hotelero. Es decir, cocineros, meseros, recepcionistas, amas de llave, equipajeros y hasta jardineros" ("Barú Inn" Revista Semana 28/08/04).
Esta es, pues, la idea del tal "desarrollo sostenible" con la cual se busca encubrir la amenaza a los seres humanos y a los recursos naturales, en aras del fortalecimiento de los grupos económicos. Se trata de un abuso lingüístico, que viene a sumarse a los excesos a los que ha sido sometido el término "terrorismo" y al intento por borrar la expresión "conflicto armado" del lenguaje diplomático. Un engaño que no se sostiene, y que, cuando mucho, podría aspirar a ser leído como un ambicioso proyecto literario por afirmar la supremacía de las palabras.
Sobre el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial:
«Ministra de Ambiente habló con EL TIEMPO sobre políticas, TLC, transgénicos e inversiones» El Tiempo 25/06/05
Discurso de la Ministra pronunciado el 5 de noviembre de 2004
