martes, mayo 03, 2005

Peleas callejeras


Son las 8 y 30 de la mañana. Me acaban de despertar unos gritos en la Rue Emile Faguet, pero no era nada. Bueno, nada nuevo. Era la historia de siempre. Un evento mitológico que se remonta a los orígenes de la humanidad: hay un camino, en este caso una vía asfaltada, en el que dos bípedos se encuentran (aquí no van a pie sino en un camión y un carro). Debido a la estrechez del camino no pueden pasar al mismo tiempo, y sin embargo lo intentan. Por qué? Por soberbia, por afán de vivir para llegar más rápido a la tumba, y por mero instinto: el encuentro de dos machos dominantes, ya sea en la naturaleza o en la Rue Emile Faguet de París, siempre debe conducir a un altercado. Y ahí fue cuando me despertaron: cuando se estaban gritando en francés todo el repertorio de voces que la lengua dispone para maldecir. Me asomo a la ventana: encolerizados se bajan de sus vehículos. Sí señores, en efecto, se trata de dos machos alfa: grandes, fibrosos, llenos de testosterona, de cabeza pequeña y tórax voluminoso. Se acercan. Se insultan de nuevo y se miran a los ojos para medir fuerzas. El del camión repartidor debería estar en el ejercito, en la policía, en la mafia o en las pandillas, pues es una verdadera máquina de matar : uno de esos seres humanos que no conocen el miedo. El otro, en cambio, vacila, y sin embargo la voluntad de cumplir con las exigencias de su género y su rango, lo obligan. Como no son hombres de letras, se les agotan rápidamente las frases y entonces se van a los puños. Golpea primero el del camión en la cara de su adversario, y como éste no responde recibe de cortesía otros tres puñetazos. Entre tanto, un civilizado desciende de su automóvil y se interpone entre los dos con los brazos estirados para marcar distancia. Diríamos un juez de box que no quiere que la contienda termine en el primer asalto. Toman aire, se insultan y van otra vez: el golpeado termina más golpeado y entonces retrocede. Le da la espalda a su contrincante y emprende la retirada sin decir palabra. Mientras camina, me doy cuenta que estamos asistiendo a uno de esos maravillosos momentos anti-darwinistas, cuando la cola prensil que perdimos vuelve aparecer arrastrada entre las patas. Me habría gustado tener una cámara para enviar el video al Museo de historia natural de París. Pero no, sólo tengo la cámara de los ojos y, entonces, sigo mirando mientras registro mis observaciones en estas líneas. El vencido enciende el motor de su auto y arranca. Lo mismo su oponente que le acelera y le pita en la nuca. Doblan en la esquina de la avenida Paul Appell y se pierden de vista.

Por asociación de ideas pienso en Dian Fossey (1932-1985), que se fue al Congo en 1965 a estudiar los gorilas, y a pesar de los temores de la gente (acuérdense de King-Kong) no murió en manos de estos gigantes vegetarianos, sino que fue asesinada a machetazos por una horda de homo sapiens sapiens. Y mucho tiempo después alguien hizo una película en la que trataba de reconstruir las relaciones entre Fossey y los gorilas, pero, sobre todo, entre Fossey y los humanos. Por qué ? Por antropocentrismo, tal vez... pero ante todo porque sólo la conducta humana garantiza los niveles de violencia que requieren las películas de Hollywood. Y por violencia no me refiero a la agresividad animal que está siempre justificada dentro del marco del instinto o de la supervivencia. Violencia no es un león devorando abuelos. Violencia es un grupo de abuelos matando leones. Y mucho mejor si la emprenden contra su propia especie : violencia es un grupo de abuelos armados con escopetas en mitad de un restaurante... Los documentales sobre la vida salvaje son muy atrayentes y conmovedores, pero las películas sobre la vida humana son más interesantes desde el punto de vista dramático. Pues solamente la especie humana ofrece ese interesante conflicto generado por la contradicción entre los ideales del espíritu y de la razón, y el aullido del instinto que sale siempre vencedor. De allí procede la culpa, de nuestra imposibilidad para ser lo que deberíamos ser; y la frustración que resulta de constatar que nunca nos hemos erguido del todo. Se equivocan quienes afirman que los humanos nos distinguimos de los animales por la capacidad de razonar (mi gato nunca habría apoyado la guerra de Irak ni habría conducido la ultraderecha al poder). Lo que nos hace distintos es que somos animales con complejo de culpa. Es por eso que me gusta estudiar la violencia y la copula. Nuestras ocupaciones favoritas y nuestras dos principales fuentes de remordimientos, representadas en el color rojo.

Por ahí dijo Flaubert que antes de preocuparnos por ser buenos, deberíamos preocuparnos por ser honestos.

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De los tiempos de Edipo a nuestros días, la violencia en las vías públicas ha aumentado, y en todas las ciudades del mundo es posible ver a los conductores rompiéndose la cara (salvo tal vez en Copenhague donde la gente no es que sea más civilizada sino que hace demasiado frío como para bajarse del carro), en tanto que el número de los grandes primates ha disminuido drásticamente, paradójicamente, teniendo en cuenta que salvo un gorila que vi una vez en una moto, el resto de la especie prefiere permanecer en el fondo de la jaula o disimularse muy bien entre la vegetación de las llanuras o en lo alto de las montañas. La razón: los cazadores furtivos, la deforestación, las enfermedades humanas y la inestabilidad política : así por ejemplo, tras el genocidio de Rwanda en 1994 (que tuvo lugar ante los ojos indolentes de la ONU, y de las tropas francesas y belgas presentes en la región) los refugiados tuvieron que guarecerse en las reservas forestales. Y señala un informe de la WWF las siguientes causas de muerte de gorilas en el parque de Virunga : las minas antipersonales, el fuego cruzado y el consumo de su carne. « Los únicos enemigos naturales de los gorilas son los seres humanos » dice una enciclopedia. Luego ya se sabe quienes son los responsables de esta extinción anunciada. "Los primates no sobrevivirán ni siquiera cien años a su descubrimiento por parte de los seres humanos" dijo Dian Fossey.
LINKS:
The Dian Fossey Gorilla Found International.
Gorilla Groups.
Los gorilas en el mundo.
Foto de gorila: 1.

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