viernes, abril 08, 2005

No tenemos lindas presentadoras en escote y minifalda,
pero tenemos el coraje de desnudar las noticias
(no se nos ocurren títulos muy buenos, pero es asombrosa la calidad de los artículos)
La aparente buena salud de la prensa francesa se manifiesta en la diversidad de las publicaciones y en el espíritu crítico que las anima. Así, por ejemplo, el periódico satírico Le Canard Enchaîné tumbó hace poco a un ministro que vivía en un apartamento de lujo a expensas de los contribuyentes. Sin embargo, ahora que una inversión de 20 millones de euros ha convertido a Edouard de Rothschild en el principal accionista de Libération, que Le Monde y Le Figaro han sido recapitalizados por dos grandes fabricantes de armas (grupo Lagardère y Dassault), y que los periódicos regionales y las principales revistas se encuentran bajo el poder de los monopolios, los franceses comienzan a plantearse el problema de la independencia de los medios bajo el control de los grandes capitales. O, dicho de otro modo: "Las amenazas a la libertad de expresión por la industrialización de los medios de comunicación". Así se llamaba la conferencia del lunes pasado, dictada por Freimut Duve (hasta hace poco representante para la libertad de los medios de comunicación de la OSCE), seguida de un debate con Henri de Bresson (jefe de redacción de la sección "Europa" de Le Monde) y con Alberto Toscano (corresponsal en Paris del semanario italiano Panorama).
Decía Freimut Duve que Chernobyl habría podido evitarse si la prensa soviética hubiera desempeñado el papel crítico que le correspondía, atendiendo las denuncias de cientificos y profesores sobre las fallas de la central nuclear, en vez de haberse quedado callada como querían las autoridades. Luego de la caida de la Unión Soviética, la situación de los medios de comunicación no cambió mucho: el 84 % de la prensa rusa es controlada por un mismo grupo económico cercano al gobierno (ejemplo de esta relación es el cubrimiento de la toma de rehenes en la escuela de Beslán en septiembre del año pasado). Anotaba Duve que la situación en Rusia es tan preocupante como en Venezuela, donde la "ley de responsabilidad social de los medios de comunicación" supone una amenaza a la libertad de expresión. En este mismo sentido, citaba el caso del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, dueño de La Repubblica, L´Expresso, Epoca y Panorama (grupo Mondadori), de varios portales de acceso a Internet y de la televisión privada (grupo Fininvest). La concentración de los medios de comunicación en torno a los grandes capitales conlleva el riesgo de la uniformización de la información (todos los medios dicen lo mismo, se hacen eco unos a otros para legitimar "verdades" o se limitan a reproducir las noticias propuestas por las agencias de prensa); conlleva también la reducción del debate publico a ciertos temas (como la muerte del Papa), que no fastidien a los accionistas ni a las empresas que pagan la publicidad (poco se cuestiona, por ejemplo, a la industria automotriz). Por eso, en estos tiempos en que en muchos países se ha superado el riesgo de la censura directa -señalaba Alberto Toscano, cuyo periódico fue adquirido hace poco por el grupo Mondadori- el principal peligro para los periodistas es la censura del dinero, y, en este contexto, la responsabilidad de los comunicadores consiste en resistirse a hacer propaganda y en tener el coraje de ser críticos, de plantear las preguntas que incomodan... La concentración de los medios de comunicación atenta no sólo contra la prensa independiente, sino también contra la libertad de expresión de la oposición política y de las minorias. A propósito de lo cual, un joven marroquí preguntó, poniendo como ejemplo la situación de su país, si los medios independientes en internet podían ser una solución a este problema. Nadie tiene todavía una respuesta a la pregunta sobre el futuro del periodismo en internet, respondió Duve. Sabemos, sin embargo, que las posibilidades son muy amplias y que están todavía por explorar. Y por eso todos los grandes medios han abierto páginas en internet. No tanto porque estén pensando en cambiar de formato, pues estas páginas no son rentables e incluso representan una perdida potencial de compradores, sino simplemente porque tienen miedo de quedarse rezagados.
¿Y en Colombia qué? Fue la pregunta que me vino a la cabeza al salir de la conferencia. ¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación? ¿Qué no dicen y por qué no lo dicen? ¿Son realmente independientes y objetivos? Seguro que no, pero eso no amerita convertirlos en objetivo militar como hizo hace poco las FARC con RCN. (Esa misma función cumplía el llamado "fuego amigo" en Irak). Y nosotros, que sostenemos que toda contienda debe ser honorable, insistimos en que no es quemando los libros como se refutan sus ideas.
Dice Pierre Bourdieu que "las adolescencias novelescas, como las de Frédéric o Emma, o la del mismo Flaubert, que asumen la ficción seriamente porque no son capaces de tomar en serio lo real, recuerdan que la "realidad" con arreglo a la cual medimos todas las ficciones no es más que el referente universalmente garantizado de una ilusión colectiva". Es por eso que los editores del Planeta en Pantaloneta, en vez de alinearnos del lado de las ilusiones colectivas (las armas de destrucción masiva, la cruzada internacional contra el terrorismo, la inocuidad del glifosato, la lucha contra las drogas, la conveniencia del TLC, etc.), preferimos tomar partido por la literatura. En 1924, El Tiempo y El Espectador publicaron varios artículos de José Eustasio Rivera en los cuales denunciaba la explotación de los indígenas en las caucherias del sur de colombia. Denuncias que no fueron bien acogidas, sino hasta cuando Rivera les dio forma narrativa en La Vorágine. Así la literatura esté inserta en la dinámica de la sociedad de consumo habrá siempre escritores que -a diferencia de Paulo Cohelo- se preocupen más por el arte que por los negocios. En tanto que los medios masivos de comunicación dificilmente podrán olvidarse de su carácter empresarial. Y por eso hoy asistimos a contradicciones tales como que un diario de izquierda, fundado por Sartre y por un grupo de intelectuales maoístas (Libération) es comprado por un banquero con bastantes amigos de derecha (Rothschild).
En vista de lo cual, los que escribimos en los blogs tenemos que recordar (para conjurar el pesimismo y las inhibiciones creativas) que las posiblidades de internet están todavía por ensayar, y que la clave de nuestra supervivencia frente a los grandes depredadores de la información reposa en la recomendación de Huidobro:

Links:
1.CRISIS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIóN EN FRANCIA:
Patrick Eveno: "Vive la concentration des médias!" Le Monde 28/03/05.
Janine & Greg Brémond: "La liberté d’édition en danger" Le monde diplomatique, enero de 2003.
Serge Halimi: "Liberté de la presse, censures de l’argent" Le monde diplomatique, agosto de 2001.
Ignacio Ramonet: "Medios de comunicación en crisis" Le monde diplomatique, enero 2005.
Anna María Merlo: "Libération, del filósofo al banquero" Rebelión 26/01/2005.
"Libération est le socle d'un groupe de presse" L'Express 31/01/05.
2. CHERNOBYL
Los olvidados de Chernobyl
La central nuclear
Una familia
3. MEDIOS DE COMUNICACIóN EN RUSIA
Elisa Marincola: "¿Glasnost? ¿Qué glasnost?" (IPS 2005).
4. HERVé GAYMARD: el ministro que vivía en un duplex de 600 metros cuadrados.

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