sábado, marzo 26, 2005
ALERTA, ATENCION: ULTIMA HORA!
En el hall de la residencia donde vivo siempre se pueden encontrar los últimos ejemplares de los diarios franceses Le monde y de Libération (legendariamente fundado por Jean Paul Sartre). Siempre llegan con algunos días de retraso, pero eso no importa, pues la actualidad es una ficción como las otras. ¿Quien determina qué pasa y qué no pasa el día de hoy? ¿Quién administra nuestra percepción del presente? ¿Por qué los medios de comunicación iluminan unos rincones del país y oscurecen otros? ¿Por qué a veces destacan a los personajes secundarios y envuelven en las sombras a los verdaderos protagonistas? Los malos periódicos son una estafa: no sólo quieren convencernos de su visión de los hechos sino que además quieren que les paguemos por ello! Es lamentable la tacañería intelectual y estilística de ciertos diarios que, demasiado preocupados por el dinero, comercian todos los días con las mismas palabras y los mismos conceptos. Es triste darse cuenta de cómo el pluralismo democrático es entendido como un problema de mercado, como una lucha contra la competencia por el monopolio de la información. Hay que ver esa avaricia de lobos hambrientos con que se disputan la chiva: esa indigna rapiña de la primicia!
En fin! Tengo en mis manos la edición de Le Monde correspondiente a los días 13 y 14 de marzo de este año. En la página 17 hay un artículo que se anuncia de la siguiente manera: "Estudios franceses muestran in vitro los efectos indeseables del glifosato, sustancia activa del herbicida de Monsanto. El posible mecanismo de una cancerogenesis mencionado por estos trabajos queda por probar en el hombre". A pesar de la pertinencia de estos estudios, a pesar de sus contribuciones al debate sobre las fumigaciones con glifosato en Colombia, ningún medio colombiano se ocupó de estos hallazgos. ¿Por qué? Vaya uno a saber si ese día hubo un partido de futbol o un importante desfile de vestidos de baño.
Transcribo a continuación el articulo traducido (Espero que si Le Monde me demanda por violar los derechos de autor, mi abogado de oficio se acuerde de alegar que si tuviera los medios para comprar las noticias seguro que lo haría, pero que, como no puedo, las tomo prestadas como única manera de no hacerme el sordo frente a las cosas que pasan).
EL HERBICIDA más utilizado en el mundo: el Roundup de Monsanto, y los otros productos rivales formulados a base de glifosato, han gozado durante mucho tiempo de una reputación de inocuidad con respecto a la salud humana y al medio ambiente. Sin embargo, varios estudios recientes parecen indicar que este principio activo, empleado tanto por los agricultores como por los servicios de vías o por los jardineros dominicales, podría no ser tan anodino como lo proclaman sus promotores. Lo que está en juego es enorme, pues la utilización del glifosato crece con la de los organismos genéticamente modificados (OGM), cuya gran mayoría ha sido especificamente diseñada para tolerar este producto activo, fatal para los vegetales.
Si bien, el Roundup y sus semejantes eran empleados al principio sobre las malas hierbas, "se han convertido en un producto alimenticio desde que son utilizados sobre los OGM , que poseen la capacidad de absorberlos sin sucumbir", sostiene el bioquímico Gilles-Eric Séralini. Miembro desde hace años de la Comisión de Ingeniería Biomolecular francesa (CGB en francés), encargada de tramitar los expedientes de solicitud de pruebas en campo, y luego de la comercialización de los OGM, él no deja de exigir la realización de estudios más profundos sobre su eventual impacto sanitario.
Miembro igualmente de Criigen, una asociación que ha hecho del control de los OGM su caballo de batalla, él ha orientado su propias investigaciones sobre el estudio del impacto del glifosato. En un artículo publicado el 24 de febrero en la revista estadounidense Environmental Health Perspective, el bioquímico y su equipo de la Universidad de Caen ponen en evidencia, in vitro, varios efectos tóxicos de este compuesto y de sus coadyuvantes, que le son agregados para facilitar su difusión.
Para su estudio, los investigadores utilizaron cultivos de células placentarias humanas, en las cuales dosis muy bajas de glifosato mostraron efectos tóxicos y, en concentraciones más bajas, perturbaciones endocrinas. Lo que, para Gille-Eric Séralini, podría explicar los índices a veces elevados de nacimientos prematuros y de abortos, constatados en algunos estudios epidemiológicos -discutidos sin embargo- referentes a los agricultores que utilizan el glifosato. "el efecto, afirma, es proporcional a la dosis, y también al tiempo".
Su equipo también comparó los efectos respectivos del glifosato y del Roundup. Y constató que el producto comercial era más perturbador que su principio activo aislado. "La evaluación de los herbicidas debe, señala, tener en cuenta la combinación coadyuvante-producto".
Séralini reconoce que su estudio deberá ser complementado con experiencias sobre animales. Pero desafía las críticas sobre la ausencia de un vínculo realista entre las dosis "in vitro" y la utilización normal: "Los agricultores diluyen el producto puro y son expuestos puntualmente a dosis 10.000 más fuertes veces, insiste. Nuestros resultados ponen de manifiesto que es necesario considerar el tiempo de exposición".
ERIZOS DE MAR COMO MODELO
Se adhiere a sus conclusiones Robert Bellé, de la estación biológica (CNRS) de Roscoff (Finisterre), cuyo equipo estudia desde hace varios años el impacto de las preparaciones de glifosato sobre células de erizo de mar. Este reconocido modelo de estudio de las fases precoces de la cancerogenesis le valió a Tim Hunt el Premio Nobel de medicina en 2001. En 2002, el equipo de Finisterre había puesto de manifiesto que el Roundup actuaba sobre una de las etapas clave de la división celular.
"Esta desregulación puede conducir a un cáncer", previene Robert Bellé, que, para hacerse comprender, insiste en resumir los mecanismos de la cancérogenesis: en la división de la célula en dos células hijas, la copia en dos ejemplares del patrimonio hereditario, en forma de ADN, da lugar a numerosos errores. Hasta 50.000 por célula. Esta es la razón por la cual los mecanismos de reparación, o de muerte natural de la célula (apopotosis), se enganchan automáticamente. Pero sucede que ésta escapa a esa alternativa (muerte o reparación) y pueda perpetuarse, bajo una forma inestable, potencialmente cancerosa a largo plazo.
Recientemente, el equipo bretón puso de manifiesto (Toxicological Sciencie, diciembre de 2004) que un "punto de control" de los daños del ADN era afectado por el Roundup, mientras que el glifosato solo no tenía ningún efecto. "Se ha demostrado que es un factor de riesgo evidente, pero no se ha evaluado el número de cánceres potencialmente inducidos, ni el momento en que se declaran", admite el investigador. Una gotita pulverizada podría afectar a millares de células. Por el contrario, "la concentración en el agua y en las frutas es bastante inferior, lo cual es más bien tranquilizador".
Para el investigador, no se trata de prohibir forzosamente el producto -"corresponde en adelante a las autoridades públicas evaluar los beneficios y los riesgos"-, pero es importante que los usuarios tomen todas las precauciones, tanto para ellos mismos como para el público. "He visto a gente en overol -protesta- pulverizando a algunos metros de un patio de recreo".
"Estos estudios in vitro no son suficientes para inferir los efectos sobre el hombre", insiste sin embargo Sophie Gallotti, coordinadora de los estudios sobre los contaminantes de la Agencia Francesa para la Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA). De la misma opinión, para Rémi Maximilien, experto toxicólogo del AFSSA, la experiencia sobre los erizos de mar "muestra un mecanismo potencial de cancerogenesis que aún hace falta demostrar en el hombre".
INTERPRETACIÓN CONTROVERTIDA
Por su parte, Monsanto no está impresionada por estos resultados. "No nos corresponde juzgar el interés de estas publicaciones, de las cuales no cuestionamos la validez sino la interpretación", indica Mathilde Durif, portavoz de la filial francesa del gigante americano. Estos resultados entran en contradicción con los otros sesenta estudios disponibles, y "ni las autoridades europeas ni la Organización Mundial de la Salud ni la Organización para la alimentación y la agricultura (FAO) de las Naciones Unidas han clasificado este producto como cancerígeno".
El glifosato es sin embargo un producto activo, "y es necesario utilizarlo según las recomendaciones". Una actitud de precaución que parece ligeramente contradicha por los esfuerzos de marketing de la empresa. ¿Actualmente esta compañía no es acaso denunciada por una asociación bretona que la acusa de hacer de la "biodegradabilidad" de su producto un argumento publicitario, a pesar de haber sido juzgado falso por la justicia americana?
Hervé Morin (Le Monde, domingo 13-lunes 14 de marzo de 2005).
Links:
Sobre los OGM:
"¿el final de la moratoria?" (Cité des sciences et de l'industrie 25/05/04)
"Los académicos, correa de transmisión del lobby OGM" (Le monde Diplomatique, febrero de 2003)
