jueves, enero 13, 2005


LOS JOVENES DEL SIGLO XXI

Una chica francesa de rasgos asiaticos, de aproximadamente 20 años, vino ayer a mi residencia a golpear en la puerta del cuarto de su hermano (que no contestaba el teléfono), pero nadie le abrió. "Estara echándose unos polvos con su novia", le dijo un estudiante español que vive en una de las habitaciones contiguas. A lo cual ella replicó: "Puede que sí, pero es que hace cinco días que no responde". Entonces, se pusieron en contacto con la gente que lo conocía, pero nadie supo dar razón de él. Un estudiante árabe se encaramó en un muro, miró por la ventana y dijo que todo estaba en desorden, pero que no se veía nada más. Ella dijo preocupada que todo era muy raro, y, para tranquilizarla, la invitaron a tomarse un café de la maquina dispensadora que hay en el hall. Se sentaron en la sala de la entrada, y ella agregó que nada de eso era normal, que desde que habían venido de provincia a estudiar a Paris, ella dentisteria, él estadística, jamás habían dejado de hablarse durante tanto tiempo, que él no actuaba de esa manera. Como último recurso llamaron a los de seguridad a ver si podían abrir la puerta del cuarto, y ellos respondieron que por cuestiones administrativas sólo podían hacerlo hasta el día siguiente por la mañana. Todos le dijeron que tranquila, que seguro estaba escondido en la residencia de las suecas, y ella les dio las gracias por todo, y se despidieron.
Hoy vino la seguridad, y cuando abrió la puerta del cuarto con la llave maestra, una ola de mal olor invadió el corredor. Al parecer, nuestro compañero se había suicidado y estaba botado en el piso de su habitación. Acabo de ver desde las escaleras, mientras la policia nos decía que volvieramos a nuestros cuartos, cómo lo sacaban en una camilla, cubierto con una sábana blanca.

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