sábado, enero 08, 2005
CANCIONERO
En la vida uno de pronto escucha canciones que dan ganas de aprender a cantar. Pero como esta voz de tarro si acaso me alcanza para ejercer de ropavejero, aquí les va esta canción del gran Javier Solis para que la canten por mí, o para que la cantemos todos al tiempo. Se llama "Fruta verde" y dice:
En el cercado ajeno provocaba:
era fruta y mujer.
La mordí cuando menos lo pensaba,
pero fue sin querer.
Sabor de fruta verde, de fruta que se muerde,
y deja un agridulce de perversidad,
boca de chavala, boquita que reza,
pero que si besa se vuelve mala mala.
Sabor de fruta verde, de fruta que se muerde,
de carne y de manzana, del bien y del mal,
yo tengo la culpa de que tu seas mala,
boca de chavala que yo enseñé a besar,
Quea! (solo de mariachi y bis)
En la vida uno de pronto escucha canciones que dan ganas de aprender a cantar. Pero como esta voz de tarro si acaso me alcanza para ejercer de ropavejero, aquí les va esta canción del gran Javier Solis para que la canten por mí, o para que la cantemos todos al tiempo. Se llama "Fruta verde" y dice:
En el cercado ajeno provocaba:
era fruta y mujer.
La mordí cuando menos lo pensaba,
pero fue sin querer.
Sabor de fruta verde, de fruta que se muerde,
y deja un agridulce de perversidad,
boca de chavala, boquita que reza,
pero que si besa se vuelve mala mala.
Sabor de fruta verde, de fruta que se muerde,
de carne y de manzana, del bien y del mal,
yo tengo la culpa de que tu seas mala,
boca de chavala que yo enseñé a besar,
Quea! (solo de mariachi y bis)
viernes, enero 07, 2005
CARTAS DE LOS LECTORES
Hemos recibido numerosas cartas de lectores que se quejan del siguiente comentario, aparecido en el artículo del jueves 28 de diciembre de 2004: "Las generaciones que han crecido arrulladas por la música de los comerciales, de pronto desconocen las facultades de la imaginación, del espíritu, y del raciocinio. Y entonces van a buscarlas donde primero las encuentran: Disney, Paulo Coelho y el Discovery Channel". Nos dice Héctor Torres desde Bucaramanga: "Que hable mal de Disney me tiene sin cuidado (cabe recordar que un gran porcentaje del dinero del emporio Disney se invierte en mantener congelado el cadaver de su creador, para algún día volverlo a la vida. Siniestro, no? Yo núnca llevaría a mis hijos allá. Y, por otra parte, esos necrófilos terminaron de caerme mal desde el día en que se asociaron con el gobernador de la Florida, hermano de G. Bush, para bloquear la distribución del documental de M. Moore Farenheit 9/11). Y que hable mal de Paulo Coelho tampoco me importa: es cierto que él ha llenado sus arcas vendiendo esa fórmula comercial de relatos "nueva era". Sí, su prosa es todo un ejercicio de marketing. El no propone nada nuevo, sino que simplemente escribe lo que la gente de nuestra época quiere y es capaz de leer: una prosa optimista, falsamente enigmática, digerible incluso después de las comidas, ideal para leer en la cama, después de una jornada de trabajo, antes de quedarse dormido... Y la gente lo compra como arroz mientras los verdaderos escritores se mueren de hambre! Pero, a usted y a mí, eso qué nos importa? La gente tiene todo el derecho de gastarse su dinero, pues al fin y al cabo sólo se trata de eso, como mejor se le de la gana. Pero que hable mal del Dicovery Channel, señor, déjeme decirle que eso me molesta muchísimo! La educación en Colombia y en muchos países es una verdadera catástrofe, y mis hijos han aprendido más de ciencias viendo este canal que escuchando el discurso desactualizado y superficial de los profesores del colegio. Por último, quisiera felicitarlo por su excelente periódico. A veces comete errores de ortografia, es cierto, pero se los perdono por el simple hecho de que usted escribe mejor que esas plumas mediocres y vendidas que redactan los periódicos afines al gobierno".
Agradecemos a Héctor por su carta. Y para desagraviarnos con el Discovery Channel y con nuestros lectores, reproducimos la siguiente noticia aparecida el 30 de diciembre en Le Monde:
Eduard Issel, agente inmobiliario vienés, quien pasaba vacaciones en Tailandia, sobrevivió a la tragedia del pasado 26 de diciembre gracias a que, estos últimos años, había seguido asiduamente las emisiones de divulgación científica de la cadena de televisión Discovery: "Yo había visto varios programas donde explicaban el fenómeno de los tsunamis. Por eso, cuando el domingo por la mañana, vi en la playa que el mar se retiraba bien lejos, comprendí inmediatamente lo que estaba ocurriendo. Y grité a mi mujer: "corre, corre, tenemos que alejarnos !" Una turista alemana que yo intentaba prevenir no me creyó. Ella se acomodó en su hamaca y me dijo: "Yo prefiero mirar". Y ahora, ella está muerta".
Refugiados en la parte más alta que pudieron alcanzar, ellos fueron, sin embargo, barridos por una ola de una violencia extraordinaria, que los arrastró hasta que fueron detenidos por la pared de una edificación. El fue testigo, en medio del pánico, de "todos los comportamientos que uno pueda imaginar, desde la cobardia hasta el heroismo. Vi, por ejemplo, un berlinés que se sumergió en la segunda gran ola para intentar recuperar a su esposa. Y lo consiguió!". No obstante la desorganización general, de la cual se quejan los equipos enviados por los paises europeos más afectados, el señor Issel no agota sus elogios para los empleados del hotel y los habitantes tailandeses de Khao Lak: "Ellos nos socorrieron, nos dieron todo lo que podían, apesar de que lo habían perdido todo".
Links:
Le Monde 30/12/04: "Khao Lak, c'était "L'Enfer" de Dante"
Hemos recibido numerosas cartas de lectores que se quejan del siguiente comentario, aparecido en el artículo del jueves 28 de diciembre de 2004: "Las generaciones que han crecido arrulladas por la música de los comerciales, de pronto desconocen las facultades de la imaginación, del espíritu, y del raciocinio. Y entonces van a buscarlas donde primero las encuentran: Disney, Paulo Coelho y el Discovery Channel". Nos dice Héctor Torres desde Bucaramanga: "Que hable mal de Disney me tiene sin cuidado (cabe recordar que un gran porcentaje del dinero del emporio Disney se invierte en mantener congelado el cadaver de su creador, para algún día volverlo a la vida. Siniestro, no? Yo núnca llevaría a mis hijos allá. Y, por otra parte, esos necrófilos terminaron de caerme mal desde el día en que se asociaron con el gobernador de la Florida, hermano de G. Bush, para bloquear la distribución del documental de M. Moore Farenheit 9/11). Y que hable mal de Paulo Coelho tampoco me importa: es cierto que él ha llenado sus arcas vendiendo esa fórmula comercial de relatos "nueva era". Sí, su prosa es todo un ejercicio de marketing. El no propone nada nuevo, sino que simplemente escribe lo que la gente de nuestra época quiere y es capaz de leer: una prosa optimista, falsamente enigmática, digerible incluso después de las comidas, ideal para leer en la cama, después de una jornada de trabajo, antes de quedarse dormido... Y la gente lo compra como arroz mientras los verdaderos escritores se mueren de hambre! Pero, a usted y a mí, eso qué nos importa? La gente tiene todo el derecho de gastarse su dinero, pues al fin y al cabo sólo se trata de eso, como mejor se le de la gana. Pero que hable mal del Dicovery Channel, señor, déjeme decirle que eso me molesta muchísimo! La educación en Colombia y en muchos países es una verdadera catástrofe, y mis hijos han aprendido más de ciencias viendo este canal que escuchando el discurso desactualizado y superficial de los profesores del colegio. Por último, quisiera felicitarlo por su excelente periódico. A veces comete errores de ortografia, es cierto, pero se los perdono por el simple hecho de que usted escribe mejor que esas plumas mediocres y vendidas que redactan los periódicos afines al gobierno".
Agradecemos a Héctor por su carta. Y para desagraviarnos con el Discovery Channel y con nuestros lectores, reproducimos la siguiente noticia aparecida el 30 de diciembre en Le Monde:
Eduard Issel, agente inmobiliario vienés, quien pasaba vacaciones en Tailandia, sobrevivió a la tragedia del pasado 26 de diciembre gracias a que, estos últimos años, había seguido asiduamente las emisiones de divulgación científica de la cadena de televisión Discovery: "Yo había visto varios programas donde explicaban el fenómeno de los tsunamis. Por eso, cuando el domingo por la mañana, vi en la playa que el mar se retiraba bien lejos, comprendí inmediatamente lo que estaba ocurriendo. Y grité a mi mujer: "corre, corre, tenemos que alejarnos !" Una turista alemana que yo intentaba prevenir no me creyó. Ella se acomodó en su hamaca y me dijo: "Yo prefiero mirar". Y ahora, ella está muerta".
Refugiados en la parte más alta que pudieron alcanzar, ellos fueron, sin embargo, barridos por una ola de una violencia extraordinaria, que los arrastró hasta que fueron detenidos por la pared de una edificación. El fue testigo, en medio del pánico, de "todos los comportamientos que uno pueda imaginar, desde la cobardia hasta el heroismo. Vi, por ejemplo, un berlinés que se sumergió en la segunda gran ola para intentar recuperar a su esposa. Y lo consiguió!". No obstante la desorganización general, de la cual se quejan los equipos enviados por los paises europeos más afectados, el señor Issel no agota sus elogios para los empleados del hotel y los habitantes tailandeses de Khao Lak: "Ellos nos socorrieron, nos dieron todo lo que podían, apesar de que lo habían perdido todo".
Links:
Le Monde 30/12/04: "Khao Lak, c'était "L'Enfer" de Dante"
