viernes, diciembre 24, 2004
MAINES
Por ahí se dice, no me consta, que algunos franceses de derecha afirman de París que ya no es una ciudad francesa. Y si es cierto que lo dicen no se equivocan, pues esto se les lleno de africanos. Se trata de la misma especie de justicia poética que aplica en España y que reza: si colonizas un continente, luego te llenaras de inmigrantes. Maines es una de ellos. Ella nació en Argelia en los años sesenta, pero se crió en Marruecos, donde aún vive su mamá. Primero trabajó en España y finalmente se estableció en Francia donde ahora tiene su familia. El otro día me contó que hace dos años fue a visitar a su mamá, y el viaje de dos días fue tan interesante como la visita: bajaron en carro por toda Francia, luego atravezaron España; después, en Gibraltar, se subieron en un barco y cruzaron el Mediterraneo con todo y carro; y finalmente llegaron muy sonrientes, pitando frente a la casa de la mamá en Rabat, como si hubieran salido de uno de los barrios vecinos. El otro día también me contó que el año pasado unos estudiantes canadienses le regalaron de cumpleaños un viaje a Montreal, y que a pesar del metro de nieve que había al exterior, bien podía uno seguir la vida en el subsuelo: y entonces me describió encantada cómo la ciudad crece hacia abajo. Maines habla árabe, francés y español. En estas dos últimas lenguas es que me cuenta su vida, justo después del almuerzo cuando coincidimos en el café. Son las nueve de la mañana, me la acabo de encontrar con una taza en la mano, y me dijo sonriendo: "es para coger fuerzas antes del trabajo, à tout à l'heure!" Se me hizo extraño que tuviera que trabajar hoy 24 de diciembre, pero me imagino que como ella es musulmana y no celebra la navidad, no habrá visto nada de malo en ganarse un dinerillo extra.
