jueves, diciembre 16, 2004
INFORME ESPECIAL
Estas últimas noches nuestro reportero estrella ha tenido un poco de dificultades para respirar ("nada grave, mamá"), motivo por el cual, el equipo investigativo del Planeta en Pantaloneta ha preparado este informe sobre las causas del ahogo. Antes que nada, el testimonio del enfermo: "yo me inclinaría a pensar que esto es producto del invierno, y hasta de pronto, pues mi organismo acostumbrado a los 28 grados a la sombra de los mediodías en mi natal Bucaramanga, y luego a los, qué se yo, 10 grados de las noches bogotanas, tiene dificultades para aclimatarse a estas temperaturas que están haciendo por acá, de 5 grados centigrados para abajo. Y hasta de pronto, pero es que estos mismos problemas respiratorios ya los había tenido en el verano, y en esa ocasión la doctora Tolmer le echó la culpa al polen. Pero ahora, que la vegetación está dormida, que ya no hay hojas ni flores ni siquiera en la flora intestinal, y que el único polen que se puede encontrar no flota en el aire sino que está atrapado en el frasco de miel en los estantes del mercado, me resisto a creer en las teorías de la doctora Tolmer, así ella tenga más títulos que un ensayo de crítica literaria. Y por eso, en vez de adjudicarle facilmente la culpa a Natura, me parece más pertinente proceder del siguiente modo: las crisis respiratorias no son generadas por, dígamos, el gato de Madame Guillou o la vegetación de su jardín, pues hace un mes que cambie de casa y sigo igual. Tampoco son producto del tabaquismo, pues hace tiempos que dejé de fumar, gracias, no a la fuerza de voluntad, sino a los altos precios de los cigarrillos (cinco euros y pico, más de quince mil pesos!, una cajetilla). Tampoco se trata del factor clímatico, repito, si bien no descarto que en ciertos casos extremos actue como catalizador. En cambio, cuál ha sido la constante a todo lo largo del año? La contaminación: la culpa no ha sido de Natura sino de Renault. En París hay tantos carros que rebosan sobre los andenes. Hay tantos vehiculos en circulación que los conductores se quejan de la congestión y que conseguir un parqueadero es casí imposible; hay montones de carros guardados en los parqueaderos subterraneos, otros tantos reposan cuadrados a ambos lados de la vía. Hay carros de alquiler para los turistas. Hay carros muy económicos para los presupuestos estrechos, y carros de lujo para los millonarios. Todo eso sin contar el mar de motos, camiones, buses, barcos y aviones. En fin, la contaminación es tal, que todos los días los periódicos informan sobre la calidad del aire, y hay días en que las cosas van tan mal, que se recomienda a los deportistas no salir a trotar".
Iluminados por semejante testimonio, consultamos la edición de octubre de 2004 de la prestigiosa revista Sciences et Avenir, según la cual, las sustacias químicas de origen industrial, los pesticidas y la contaminción en general, son responsables del aumento de los casos de cancer, del asma, de la proliferación de las alergias, de muchísimos problemas cerebrales, de los fenómenos de pubertad precoz, de malformaciones y de retardo mental. A la luz de este artículo nos parece que, siendo que hay más agentes tóxicos y cancerígenos en las emisiones de los carros que en el humo de los cigarrillos, las campañas que en aras de la salud condenan el tabaquismo, deberían también ocuparse de la contaminación vehicular (responsable además del Efecto Invernadero). Y no se trata de resentimiento de peatón, en efecto la combustión de la gasolina libera monóxido de carbono, dióxido de carbono, plomo, benceno, óxido de nitrógeno, hidrocarburos, etc. La contaminación de los vehiculos es tan letal, que si se obligara a los conductores, de la misma manera que se ha hecho con los fumadores, a no contaminar el aire que respiran los otros, instalando para tal efecto la salida del exhosto, no al exterior del carro, sino al interior, al poco tiempo el chófer moriría. Y como todos saben, ésta es una innoble, eficaz y común forma de conocer a Dios: consiste en encerrarse en el carro, dejando un pequeño espacio en una de las ventanas por donde se introduce una manguera conectada al tubo de escape, y, acto seguido, se pone en marcha el motor. En cambio, a cuantos conductores no hemos visto fumando dentro del carro, con las ventanas cerradas, y al hacer esto no mueren en el acto, sino sólo al cabo de veinte o treinta años. Por eso, exhortamos a todos los lectores del Planeta en Pantaloneta no sólo a que se opongan a la utilización de los combustibles fósiles, sino a que, de la misma manera en que se han interpuesto demandas contra tabacaleras como la Phillip Morris, ataquen con todos los medios legales a esos desgraciados de la industria automotriz y del petróleo.
Links:
08/12/2004 Ultimo derrame de combustible en las costas de Alaska.
OXY versus UWA.
Efecto Invernadero.
La gasolina.
Emisiones de los automoviles.
contaminantes atmosféricos en la ciudad de Medellín
Estas últimas noches nuestro reportero estrella ha tenido un poco de dificultades para respirar ("nada grave, mamá"), motivo por el cual, el equipo investigativo del Planeta en Pantaloneta ha preparado este informe sobre las causas del ahogo. Antes que nada, el testimonio del enfermo: "yo me inclinaría a pensar que esto es producto del invierno, y hasta de pronto, pues mi organismo acostumbrado a los 28 grados a la sombra de los mediodías en mi natal Bucaramanga, y luego a los, qué se yo, 10 grados de las noches bogotanas, tiene dificultades para aclimatarse a estas temperaturas que están haciendo por acá, de 5 grados centigrados para abajo. Y hasta de pronto, pero es que estos mismos problemas respiratorios ya los había tenido en el verano, y en esa ocasión la doctora Tolmer le echó la culpa al polen. Pero ahora, que la vegetación está dormida, que ya no hay hojas ni flores ni siquiera en la flora intestinal, y que el único polen que se puede encontrar no flota en el aire sino que está atrapado en el frasco de miel en los estantes del mercado, me resisto a creer en las teorías de la doctora Tolmer, así ella tenga más títulos que un ensayo de crítica literaria. Y por eso, en vez de adjudicarle facilmente la culpa a Natura, me parece más pertinente proceder del siguiente modo: las crisis respiratorias no son generadas por, dígamos, el gato de Madame Guillou o la vegetación de su jardín, pues hace un mes que cambie de casa y sigo igual. Tampoco son producto del tabaquismo, pues hace tiempos que dejé de fumar, gracias, no a la fuerza de voluntad, sino a los altos precios de los cigarrillos (cinco euros y pico, más de quince mil pesos!, una cajetilla). Tampoco se trata del factor clímatico, repito, si bien no descarto que en ciertos casos extremos actue como catalizador. En cambio, cuál ha sido la constante a todo lo largo del año? La contaminación: la culpa no ha sido de Natura sino de Renault. En París hay tantos carros que rebosan sobre los andenes. Hay tantos vehiculos en circulación que los conductores se quejan de la congestión y que conseguir un parqueadero es casí imposible; hay montones de carros guardados en los parqueaderos subterraneos, otros tantos reposan cuadrados a ambos lados de la vía. Hay carros de alquiler para los turistas. Hay carros muy económicos para los presupuestos estrechos, y carros de lujo para los millonarios. Todo eso sin contar el mar de motos, camiones, buses, barcos y aviones. En fin, la contaminación es tal, que todos los días los periódicos informan sobre la calidad del aire, y hay días en que las cosas van tan mal, que se recomienda a los deportistas no salir a trotar".
Iluminados por semejante testimonio, consultamos la edición de octubre de 2004 de la prestigiosa revista Sciences et Avenir, según la cual, las sustacias químicas de origen industrial, los pesticidas y la contaminción en general, son responsables del aumento de los casos de cancer, del asma, de la proliferación de las alergias, de muchísimos problemas cerebrales, de los fenómenos de pubertad precoz, de malformaciones y de retardo mental. A la luz de este artículo nos parece que, siendo que hay más agentes tóxicos y cancerígenos en las emisiones de los carros que en el humo de los cigarrillos, las campañas que en aras de la salud condenan el tabaquismo, deberían también ocuparse de la contaminación vehicular (responsable además del Efecto Invernadero). Y no se trata de resentimiento de peatón, en efecto la combustión de la gasolina libera monóxido de carbono, dióxido de carbono, plomo, benceno, óxido de nitrógeno, hidrocarburos, etc. La contaminación de los vehiculos es tan letal, que si se obligara a los conductores, de la misma manera que se ha hecho con los fumadores, a no contaminar el aire que respiran los otros, instalando para tal efecto la salida del exhosto, no al exterior del carro, sino al interior, al poco tiempo el chófer moriría. Y como todos saben, ésta es una innoble, eficaz y común forma de conocer a Dios: consiste en encerrarse en el carro, dejando un pequeño espacio en una de las ventanas por donde se introduce una manguera conectada al tubo de escape, y, acto seguido, se pone en marcha el motor. En cambio, a cuantos conductores no hemos visto fumando dentro del carro, con las ventanas cerradas, y al hacer esto no mueren en el acto, sino sólo al cabo de veinte o treinta años. Por eso, exhortamos a todos los lectores del Planeta en Pantaloneta no sólo a que se opongan a la utilización de los combustibles fósiles, sino a que, de la misma manera en que se han interpuesto demandas contra tabacaleras como la Phillip Morris, ataquen con todos los medios legales a esos desgraciados de la industria automotriz y del petróleo.
Links:
08/12/2004 Ultimo derrame de combustible en las costas de Alaska.
OXY versus UWA.
Efecto Invernadero.
La gasolina.
Emisiones de los automoviles.
contaminantes atmosféricos en la ciudad de Medellín
